Como dijo una vez Sigmund Freud, “quien piensa en fracasar, ya fracasó antes de intentar; quien piensa en ganar, lleva ya un paso adelante”.
Cuando no se sabe adónde ir, nunca se llega… ¿Adónde?… No se sabe. Cada uno, a su manera y como puede o quiere, guarda en su cerebro un cúmulo de objetivos que algún día desearía hacer realidad, porque los intuye como logros para su bien personal e incluso su felicidad. Conseguir la armonía con quienes hay más proximidad de mente y alma, establecer una nueva relación que ilumine tu corazón, descubrir ese alguien que apague las soledades, sentir que eres imprescindible en la vida de otra persona, conseguir poner buena cara al mal tiempo, hacer posible ese viaje o aquel trabajo, leer y entender aquel libro, conseguir terminar aquello que empezó algún día, visitar a sus familiares más a menudo, dejar de lado el rencor, dejarse llevar por esa trama ficticia, adelgazar aquellos kilos que sobran y que a veces hacen perder el amor propio… una infinidad de objetivos e ideales, de sueños personales e intransferibles que vamos construyendo y tejiendo a lo largo de nuestra vida.
Es lógico que muchas de nuestras actuaciones las hagamos pensando en hacerlos posibles, porque cuanto más se pierde el tiempo, el tiempo menos responde… La independencia del tiempo no lo es tanto quizás. La intención y el esfuerzo para conseguir lo soñado siempre hacen aumentar la energía y la pasión y optimizan las neuronas: nos hacen vibrar, que es la forma más llena y bella de vivir.
Incluso en las épocas de mayor abatimiento, cuando el suelo se nos ha vuelto barro y el aire parece arena, hay que formularse un deseo posible, asirse a un ideal y concentrarse en conseguirlo, porque sólo ahí es donde encontramos el ápice de energía que nos permite sentir en nuestro interior una lejana y a veces casi imperceptible vibración: la del retorno a la vida.
A veces nos preguntamos mucho sobre nuestra felicidad, porque a veces nos sentimos solos, olvidados y con miedos... Sentir miedo es normal y natural, pero cuando nos dejamos dominar por él, es el problema... Pero supera esos miedos, atrévete a cambiar, actúa a pesar de tu miedo y ten por seguro que este desaparecerá… Y siempre, vayamos a dónde vayamos, sigamos el camino que nos guíen nuestros sueños. Siempre hay que soñar… incluso para seguir bien despierta…
Mucho ánimo y fuerzas para los que, como servidora, estáis de exámenes. Luchemos por lo que queremos, sea lo que sea, nadie dijo que fuera fácil… Nada en esta vida lo es.
Me he querido permitir hacerme un hueco y pasarme por aquí. Hasta la próxima, ya cuando esté todo más tranquilo. Un abrazo y un beso muy fuertes. Os quiero.
>>> “La alegría de vivir y entender es el más perfecto don de la Naturaleza. (Albert Einsten)” <<<
Cuando no se sabe adónde ir, nunca se llega… ¿Adónde?… No se sabe. Cada uno, a su manera y como puede o quiere, guarda en su cerebro un cúmulo de objetivos que algún día desearía hacer realidad, porque los intuye como logros para su bien personal e incluso su felicidad. Conseguir la armonía con quienes hay más proximidad de mente y alma, establecer una nueva relación que ilumine tu corazón, descubrir ese alguien que apague las soledades, sentir que eres imprescindible en la vida de otra persona, conseguir poner buena cara al mal tiempo, hacer posible ese viaje o aquel trabajo, leer y entender aquel libro, conseguir terminar aquello que empezó algún día, visitar a sus familiares más a menudo, dejar de lado el rencor, dejarse llevar por esa trama ficticia, adelgazar aquellos kilos que sobran y que a veces hacen perder el amor propio… una infinidad de objetivos e ideales, de sueños personales e intransferibles que vamos construyendo y tejiendo a lo largo de nuestra vida.
Es lógico que muchas de nuestras actuaciones las hagamos pensando en hacerlos posibles, porque cuanto más se pierde el tiempo, el tiempo menos responde… La independencia del tiempo no lo es tanto quizás. La intención y el esfuerzo para conseguir lo soñado siempre hacen aumentar la energía y la pasión y optimizan las neuronas: nos hacen vibrar, que es la forma más llena y bella de vivir.
Incluso en las épocas de mayor abatimiento, cuando el suelo se nos ha vuelto barro y el aire parece arena, hay que formularse un deseo posible, asirse a un ideal y concentrarse en conseguirlo, porque sólo ahí es donde encontramos el ápice de energía que nos permite sentir en nuestro interior una lejana y a veces casi imperceptible vibración: la del retorno a la vida.
A veces nos preguntamos mucho sobre nuestra felicidad, porque a veces nos sentimos solos, olvidados y con miedos... Sentir miedo es normal y natural, pero cuando nos dejamos dominar por él, es el problema... Pero supera esos miedos, atrévete a cambiar, actúa a pesar de tu miedo y ten por seguro que este desaparecerá… Y siempre, vayamos a dónde vayamos, sigamos el camino que nos guíen nuestros sueños. Siempre hay que soñar… incluso para seguir bien despierta…
Mucho ánimo y fuerzas para los que, como servidora, estáis de exámenes. Luchemos por lo que queremos, sea lo que sea, nadie dijo que fuera fácil… Nada en esta vida lo es.
Me he querido permitir hacerme un hueco y pasarme por aquí. Hasta la próxima, ya cuando esté todo más tranquilo. Un abrazo y un beso muy fuertes. Os quiero.
>>> “La alegría de vivir y entender es el más perfecto don de la Naturaleza. (Albert Einsten)” <<<
Acabé ayer despeinada… veo las fotos y… ¿para qué me peino? No, no os voy a hablar de tonterías… Pero es que quizás, parándose a pensarlo, todos deberíamos vivir despeinados, sin poses, disfrutando cada momento, cada experiencia, cada afecto. Sin lugar a dudas, seríamos mucho más felices. He aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad… Tomándome las cosas no tan a pecho, relajada, tranquila, intentando conservar la paciencia y el optimismo, por muy difícil que sea a veces…
El mundo está loco. Definitivamente loco… Lo que está más rico, engorda. Lo bonito sale caro. Lo correcto, no siempre es lo bueno. Lo que quieres, lleva su tiempo. El sol estropea tu piel. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…
Reírte a carcajadas, despeina. Viajar, correr, meterte en el agua en el mar, despeina. Quitarte la ropa, despeina. Besar a la persona que amas, despeina. Jugar, despeina. Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina. Bailar hasta que los zapatos más planos te hagan que tus pies duelan, despeina…
Así que intentaré, no literalmente pero sí metafóricamente, y cierto es que llegar a mi casa con el pelo peinadito es inusual en mí, tener siempre el pelo despeinado… Y aunque así lo lleve, no tengas duda de que estaré pasando por un momento enormemente feliz de mi vida. Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir la primero en la montaña rusa, que la que elija no subirse, hablando metafóricamente.
En esta sociedad nos tientan a ser mujeres impecables, peinadas y planchaditas por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: arréglate, cómprate, adórnate, corre, ponte a dieta, adelgaza, come sano, ponte seria…
Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuando me van a dar la orden de ser feliz? Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser, que me mire y me sienta orgullosa de cómo y qué soy. Por eso esta es mi recomendación a todas las mujeres y, por qué no, a todos los hombres.
Entrégate, come lo que te gusta, besa, abraza, baila, enamórate, relájate, viaja, salta, acuéstate tarde, di lo que piensas, lo que sientes, levántate temprano, corre, vuela, canta, ponte cómoda, admira el paisaje, simplemente disfruta…
Porque la vida son dos días… La vida es una noche tumbada en la playa, mirando las estrellas, viendo algunas y otras sin verlas, soñando despierta, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies… Esa sensación de tranquilidad y calma… Ese rozar de la punta de los dedos con el agua, esa sensación de sentirse viva… Y la noche, siempre la noche… La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar, o quizás pensar demasiado. Me permite soñar, imaginar… La noche… la noche me hace única…
>>> “Cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cual recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve dónde él te lleve… Hace mucho tiempo que empecé a escuchar a mi corazón, pero siempre llevando un rumbo, nunca quieta. No quiero volver a estar quieta nunca más, quiero ser quien soy, esa niña rebelde que no puede estarse quieta, esa niña que siempre tiene esa sonrisa en sus labios, esa niña que radia felicidad en sus ojos… ” <<<
El mundo está loco. Definitivamente loco… Lo que está más rico, engorda. Lo bonito sale caro. Lo correcto, no siempre es lo bueno. Lo que quieres, lleva su tiempo. El sol estropea tu piel. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…
Reírte a carcajadas, despeina. Viajar, correr, meterte en el agua en el mar, despeina. Quitarte la ropa, despeina. Besar a la persona que amas, despeina. Jugar, despeina. Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina. Bailar hasta que los zapatos más planos te hagan que tus pies duelan, despeina…
Así que intentaré, no literalmente pero sí metafóricamente, y cierto es que llegar a mi casa con el pelo peinadito es inusual en mí, tener siempre el pelo despeinado… Y aunque así lo lleve, no tengas duda de que estaré pasando por un momento enormemente feliz de mi vida. Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir la primero en la montaña rusa, que la que elija no subirse, hablando metafóricamente.
En esta sociedad nos tientan a ser mujeres impecables, peinadas y planchaditas por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: arréglate, cómprate, adórnate, corre, ponte a dieta, adelgaza, come sano, ponte seria…
Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuando me van a dar la orden de ser feliz? Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser, que me mire y me sienta orgullosa de cómo y qué soy. Por eso esta es mi recomendación a todas las mujeres y, por qué no, a todos los hombres.
Entrégate, come lo que te gusta, besa, abraza, baila, enamórate, relájate, viaja, salta, acuéstate tarde, di lo que piensas, lo que sientes, levántate temprano, corre, vuela, canta, ponte cómoda, admira el paisaje, simplemente disfruta…
Porque la vida son dos días… La vida es una noche tumbada en la playa, mirando las estrellas, viendo algunas y otras sin verlas, soñando despierta, dejando que la arena se cuele entre los dedos de mis pies… Esa sensación de tranquilidad y calma… Ese rozar de la punta de los dedos con el agua, esa sensación de sentirse viva… Y la noche, siempre la noche… La noche es mágica. Me hace vivir, no pensar, o quizás pensar demasiado. Me permite soñar, imaginar… La noche… la noche me hace única…
>>> “Cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cual recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve dónde él te lleve… Hace mucho tiempo que empecé a escuchar a mi corazón, pero siempre llevando un rumbo, nunca quieta. No quiero volver a estar quieta nunca más, quiero ser quien soy, esa niña rebelde que no puede estarse quieta, esa niña que siempre tiene esa sonrisa en sus labios, esa niña que radia felicidad en sus ojos… ” <<<
Muchas cosas dando vuelta en mi cabeza. Quizás a veces querer huir de todo, o querer huir de nada. Siempre he sentido la tentación absurda y continua de querer conocerme. Quizá la causa es que desde que aprendí a ver siempre me he mirado a mí misma con cierta desconfianza. Pero el mundo es tan espectacular que cada día dedicamos más tiempo a intentar descubrirlo, a intentar labrarlo, esculpirlo o sencillamente observarlo, así que nos vamos volviendo unos auténticos desconocidos para nosotros mismos y una mañana el espejo nos da un buen susto.
Pero es que si resulta que el tiempo nos regala oportunidades de conocer a personas realmente interesantes (inteligentes de corazón, hermosas de alma y de entrañas, generosas de tacto, dulces de palabras) entonces, uno se da por vencido y sencillamente se olvida de sí mismo. Conocerse por dentro es un trabajo tan desproporcionado como inútil. El mundo que me envuelve está lleno de miradas más acogedoras que la que veo cuando cierro los ojos, lleno de palabras amigas, más amigas que las palabras que guardo en el armario de mis silencios, esas que me digo a mí misma…
Como esa frase que da título a esta entrada… No sé si la conocéis, pero es el título de una canción de Britney Spears. Sí, tiene la tira de años y seguro que la conocéis, pero yo no la conocí hasta hará un mes o así que viendo un video de youtube, me salió como videos relacionados o qué sé yo y me llamó la atención el título… Y me gustó. Es una balada, algo raro para esta muchacha y, bueno, lo dicho, que es de hace años, en concreto del 2001. Espero que os guste, y aquí os dejo la letra, tanto en inglés como la traducida. Un beso, gente. Y a disfrutar de la feria.
( Letra... )
>>> "Hoy mis silencios tuvieron voz, alzaron la bandera de la franqueza o la de la rendición. Hoy dejé mi corazón al desnudo. Mis ojos se inundaron de una manera extraña, una mezcla de melancolía, felicidad, ilusión…" <<<
Pero es que si resulta que el tiempo nos regala oportunidades de conocer a personas realmente interesantes (inteligentes de corazón, hermosas de alma y de entrañas, generosas de tacto, dulces de palabras) entonces, uno se da por vencido y sencillamente se olvida de sí mismo. Conocerse por dentro es un trabajo tan desproporcionado como inútil. El mundo que me envuelve está lleno de miradas más acogedoras que la que veo cuando cierro los ojos, lleno de palabras amigas, más amigas que las palabras que guardo en el armario de mis silencios, esas que me digo a mí misma…
Como esa frase que da título a esta entrada… No sé si la conocéis, pero es el título de una canción de Britney Spears. Sí, tiene la tira de años y seguro que la conocéis, pero yo no la conocí hasta hará un mes o así que viendo un video de youtube, me salió como videos relacionados o qué sé yo y me llamó la atención el título… Y me gustó. Es una balada, algo raro para esta muchacha y, bueno, lo dicho, que es de hace años, en concreto del 2001. Espero que os guste, y aquí os dejo la letra, tanto en inglés como la traducida. Un beso, gente. Y a disfrutar de la feria.
( Letra... )
>>> "Hoy mis silencios tuvieron voz, alzaron la bandera de la franqueza o la de la rendición. Hoy dejé mi corazón al desnudo. Mis ojos se inundaron de una manera extraña, una mezcla de melancolía, felicidad, ilusión…" <<<
Hoy es el cumpleaños de mi hermana. Hoy quizás puedo escribir que una parte de mí cumple años. Hoy se cumplen diecisiete años en que la vida quiso hacerme tan preciado regalo como el tener una hermana pequeña con la que compartir infinidad de cosas. Hoy pretendo no pensar cómo de distinta hubiese sido mi vida sin ti, desde poco antes de lo de aquellos “patos güebos”. Sin nuestros juegos de pequeñas, nuestras “peleillas” típicas de hermanas, nuestras risas en casa en incontables momentos, nuestras confidencias con el paso del tiempo, nuestros consejos y charlas de todo, esas preguntas “traumatizantes”, esas bromas sobre nuestro parecido, esas confusiones de la gente. Y nuestras frases, que de una a la otra y de la otra a la una nos las pegamos cada dos por tres, y aprendiendo esas raras de tu padre que se las saca de la manga o cuando se le llena la boca soltando cualquier chorrada o se pega lonchas de chóped en la frente y nos quedamos mirando en plan “sep”, o cuando nos pone de los nervios cuando pregunta una y otra vez lo mismo; o cuando nos ponemos a tontear y tu madre viene a echarnos la bulla. O cuando nos partimos las piernas mutuamente, que no veas… jajajaja
Hoy en tu cumpleaños te quiero felicitar, y dedicarte unas palabras mientras puedo darte tu regalillo. Tengo todos mis mejores deseos para ti, por ser mi compañía en todo momento, por aguantarme en mis peores ratos, por ser mí apoyo en el camino, por quererme tal como soy; por cada noche juntas, por todo sentimiento compartido aunque algunos nos hayan causado algún que otro quebradero de cabeza... Pero ahí seguimos, juntas, porque la vida a veces se empeña en hacernos vivir situaciones de todo tipo, pero gracias por cada experiencia maravillosa que vivimos juntas, simplemente por ser como eres, por ser y todo lo mismo y todo lo contrario a mí, por complementarme en cada momento. Gracias por todo... Gracias por existir y estar a mi lado siempre, gracias por entenderme y ayudarme cuando más lo necesité y necesito, por abrirme los ojos en alguna ocasión, por ver eso que yo no veo, por el silencio cuando es necesario y por las palabras cuando hacen falta, por todo lo que escribo que quizás es poco…
Yo estoy a tu lado, no lo olvides nunca. Cuando te sientas perdida, acuérdate que tienes mi mano de guía. Y si tuviera que elegir con quienes compartir el camino de esta gran osadía que se llama vida, quédate tranquila porque no te fallaría… Y eso sí, nunca dejes de soñar en esta vida, pues con ilusión y alegría, todo es más fácil; aunque parezca a veces que no es posible, siempre encuentras ese rallito de sol en tu día quizás algo tormentoso, y ese rallito te lo harán ver la gente que está a tu lado, y así, podrás disfrutar de su calor. Apenas empiezas ahora a ver la vida desde otro punto de vista no tan simple como lo era antes, pero verás que, aunque conlleva sus responsabilidades, también trae muchas satisfacciones. Que todo lo que te propongas en esta vida lo consigas, que tus deseos se cumplan y que la felicidad perdure por siempre y tendiendo a infinito. Yo, por mi parte, procuraré partirle las piernas o algo al que se le ocurra intentar siquiera trastocarla.
Que te quiero, eme. Porque no sólo es genética, es mucho más =)
--- Locas por siempre--- ^^
>>> “Hay una luz en algún lugar adonde van los sueños de la humanidad. Hay una luz dentro de ti adonde están los sueños que van a venir. Para volver a despertar no te olvides nunca dejes de soñar, nunca dejes de soñar. Hay una luz que no se ve, brilla desde adentro desde la niñez. Hay una luz en algún lugar, allí donde los sueños se hacen realidad” <<<
Hoy en tu cumpleaños te quiero felicitar, y dedicarte unas palabras mientras puedo darte tu regalillo. Tengo todos mis mejores deseos para ti, por ser mi compañía en todo momento, por aguantarme en mis peores ratos, por ser mí apoyo en el camino, por quererme tal como soy; por cada noche juntas, por todo sentimiento compartido aunque algunos nos hayan causado algún que otro quebradero de cabeza... Pero ahí seguimos, juntas, porque la vida a veces se empeña en hacernos vivir situaciones de todo tipo, pero gracias por cada experiencia maravillosa que vivimos juntas, simplemente por ser como eres, por ser y todo lo mismo y todo lo contrario a mí, por complementarme en cada momento. Gracias por todo... Gracias por existir y estar a mi lado siempre, gracias por entenderme y ayudarme cuando más lo necesité y necesito, por abrirme los ojos en alguna ocasión, por ver eso que yo no veo, por el silencio cuando es necesario y por las palabras cuando hacen falta, por todo lo que escribo que quizás es poco…
Yo estoy a tu lado, no lo olvides nunca. Cuando te sientas perdida, acuérdate que tienes mi mano de guía. Y si tuviera que elegir con quienes compartir el camino de esta gran osadía que se llama vida, quédate tranquila porque no te fallaría… Y eso sí, nunca dejes de soñar en esta vida, pues con ilusión y alegría, todo es más fácil; aunque parezca a veces que no es posible, siempre encuentras ese rallito de sol en tu día quizás algo tormentoso, y ese rallito te lo harán ver la gente que está a tu lado, y así, podrás disfrutar de su calor. Apenas empiezas ahora a ver la vida desde otro punto de vista no tan simple como lo era antes, pero verás que, aunque conlleva sus responsabilidades, también trae muchas satisfacciones. Que todo lo que te propongas en esta vida lo consigas, que tus deseos se cumplan y que la felicidad perdure por siempre y tendiendo a infinito. Yo, por mi parte, procuraré partirle las piernas o algo al que se le ocurra intentar siquiera trastocarla.
Que te quiero, eme. Porque no sólo es genética, es mucho más =)
--- Locas por siempre--- ^^
>>> “Hay una luz en algún lugar adonde van los sueños de la humanidad. Hay una luz dentro de ti adonde están los sueños que van a venir. Para volver a despertar no te olvides nunca dejes de soñar, nunca dejes de soñar. Hay una luz que no se ve, brilla desde adentro desde la niñez. Hay una luz en algún lugar, allí donde los sueños se hacen realidad” <<<
Como me gusta hablaros un poco de todo, pero al mismo tiempo de nada, hoy os dejo aquí una historieta, para que vosotros mismos saquéis vuestras propias conclusiones. Espero que os guste:
Pepito Chispiñas era un niño tan sensible, tan sensible, que tenía cosquillas en el pelo. Bastaba con tocarle un poco la cabeza, y se partía de la risa. Y cuando le daba esa risa de cosquillas, no había quien le hiciera parar. Así que Pepito creció acostumbrado a situaciones raras: cuando venían a casa las amigas de su abuela, siempre terminaba desternillado de risa, porque no faltaba una viejecita que le tocase el pelo diciendo "qué majo". Y los días de viento eran la monda, Pepito por el suelo de la risa en cuanto el viento movía su melena, que era bastante larga porque en la peluquería no costaba nada que se riera sin parar, pero lo de cortarle el pelo, no había quien pudiera. Verle reír era, además de divertidísimo, tremendamente contagioso, y en cuanto Pepito empezaba con sus cosquillas, todos acababan riendo sin parar, y había que interrumpir cualquier cosa que estuvieran haciendo. Así que, según se iba haciendo más mayor, empezaron a no dejarle entrar en muchos sitios, porque había muchas cosas serias que no se podían estropear con un montón de risas. Pepito hizo de todo para controlar sus cosquillas: llevó mil sombreros distintos, utilizó lacas y gominas ultra fuertes, se rapó la cabeza e incluso hizo un curso de yoga para ver si podía aguantar las cosquillas relajándose al máximo, pero nada, era imposible. Y deseaba con todas sus fuerzas ser un chico normal, así que empezó a sentirse triste y desgraciado por ser diferente.
Hasta que un día en la calle conoció un payaso especial. Era muy viejecito, y ya casi no podía ni andar, pero cuando le vio triste y llorando, se acercó a Pepito para hacerle reír. No le tardó mucho en hacer que Pepito se riera, y empezaron a hablar. Pepito le contó su problema con las cosquillas, y le preguntó cómo era posible que un hombre tan anciano siguiera haciendo de payaso.
- No tengo quien me sustituya- dijo él, - y tengo un trabajo muy serio que hacer.
Pepito le miró extrañado; "¿serio?, ¿un payaso?", pensaba tratando de entender. Y el payaso le dijo:
- Ven, voy a enseñártelo.
Entonces el payaso le llevó a recorrer la ciudad, parando en muchos hospitales, casas de acogida, albergues, colegios... Todos estaban llenos de niños enfermos o sin padres, con problemas muy serios, pero en cuanto veían aparecer al payaso, sus caras cambiaban por completo y se iluminaban con una sonrisa. Su ratito de risas junto al payaso lo cambiaba todo, pero aquel día fue aún más especial, porque en cada parada las cosquillas de Pepito terminaron apareciendo, y su risa contagiosa acabó con todos los niños por los suelos, muertos de risa.
Cuando acabaron su visita, el anciano payaso le dijo, guiñándole un ojo.
- ¿Ves ahora qué trabajo tan serio? Por eso no puedo retirarme, aunque sea tan viejito.
- Es verdad -respondió Pepito con una sonrisa, devolviéndole el guiño- no podría hacerlo cualquiera, habría que tener un don especial para la risa. Y eso es tan difícil de encontrar... -dijo Pepito, justo antes de que el viento despertara sus cosquillas y sus risas.
Y así, Pepito se convirtió en payaso, sustituyendo a aquel anciano tan excepcional, y cada día se alegraba de ser diferente, gracias a su don especial.
Esto es algo irreal, esta historieta en forma de cuento… Es algo que, científicamente, no tiene base ninguna, pero que me ha llamado la atención, porque engloba tantos aspectos… tantas cosas…
Cada uno de nosotros, es una creación única e irrepetible. Se han combinado de una forma totalmente original, unos cuantos genes con una historia personal y familiar, diferente a todas las criaturas del Universo.
Tal vez hemos vivido situaciones difíciles en la infancia, con nuestros padres y hermanos, pero tengamos en cuenta, que muy pocas personas llevan en su crecer una infancia feliz o una adolescencia plena. Todos arrastramos o hemos arrastrado en algún momento frustraciones, contradicciones, resentimientos. La educación que hemos recibido, el ambiente en el que nos hemos criado, las máscaras con las que nos cubrimos para defendernos de un medio, a menudo hostil, reducen nuestra posibilidad de ser felices. Y es lo más natural y común del mundo…
La paz, consiste en estar en total armonía con nosotros mismos y con lo que nos rodea. El primer paso es conocernos y aceptarnos tal cual somos, con lo bueno y lo no tan bueno. ¿Cuál es la razón por la cual, a veces, nos mostramos tan intolerantes con nosotros mismos?
Aceptarnos tal cual somos, implica aceptar cada una de las circunstancias en las que nos toca estar, cada una de las sensaciones que experimentamos, cada uno de los sentimientos contradictorios de nuestro yo. Si tengo miedo, acepto que tengo miedo; si tengo envidia o resentimiento, lo acepto también.
Las personas en general, son una galería de personalidades: las hay coléricas y apasionadas, cobardes y mezquinas, tímidas y valientes, ignorantes y genios, activas y contemplativas. Todas tuvieron y tienen algo en común, supieron y saben descubrir sus talentos y la conciencia hace el resto, con sus debilidades y flaquezas. Por eso, todos diferentes de todos, únicos, pero al mismo tiempo maravillosamente especiales e importantes en la vida tanto la propia como la de los nuestros.
Yo y mi empeño de haceros meditar... Os quiero, gente, porque sois como sois, únicos e insustituibles, gracias. Un abrazo.
>>> “La conquista de sí mismo es la mayor de las victorias (Platón)” <<<
Pepito Chispiñas era un niño tan sensible, tan sensible, que tenía cosquillas en el pelo. Bastaba con tocarle un poco la cabeza, y se partía de la risa. Y cuando le daba esa risa de cosquillas, no había quien le hiciera parar. Así que Pepito creció acostumbrado a situaciones raras: cuando venían a casa las amigas de su abuela, siempre terminaba desternillado de risa, porque no faltaba una viejecita que le tocase el pelo diciendo "qué majo". Y los días de viento eran la monda, Pepito por el suelo de la risa en cuanto el viento movía su melena, que era bastante larga porque en la peluquería no costaba nada que se riera sin parar, pero lo de cortarle el pelo, no había quien pudiera. Verle reír era, además de divertidísimo, tremendamente contagioso, y en cuanto Pepito empezaba con sus cosquillas, todos acababan riendo sin parar, y había que interrumpir cualquier cosa que estuvieran haciendo. Así que, según se iba haciendo más mayor, empezaron a no dejarle entrar en muchos sitios, porque había muchas cosas serias que no se podían estropear con un montón de risas. Pepito hizo de todo para controlar sus cosquillas: llevó mil sombreros distintos, utilizó lacas y gominas ultra fuertes, se rapó la cabeza e incluso hizo un curso de yoga para ver si podía aguantar las cosquillas relajándose al máximo, pero nada, era imposible. Y deseaba con todas sus fuerzas ser un chico normal, así que empezó a sentirse triste y desgraciado por ser diferente.
Hasta que un día en la calle conoció un payaso especial. Era muy viejecito, y ya casi no podía ni andar, pero cuando le vio triste y llorando, se acercó a Pepito para hacerle reír. No le tardó mucho en hacer que Pepito se riera, y empezaron a hablar. Pepito le contó su problema con las cosquillas, y le preguntó cómo era posible que un hombre tan anciano siguiera haciendo de payaso.
- No tengo quien me sustituya- dijo él, - y tengo un trabajo muy serio que hacer.
Pepito le miró extrañado; "¿serio?, ¿un payaso?", pensaba tratando de entender. Y el payaso le dijo:
- Ven, voy a enseñártelo.
Entonces el payaso le llevó a recorrer la ciudad, parando en muchos hospitales, casas de acogida, albergues, colegios... Todos estaban llenos de niños enfermos o sin padres, con problemas muy serios, pero en cuanto veían aparecer al payaso, sus caras cambiaban por completo y se iluminaban con una sonrisa. Su ratito de risas junto al payaso lo cambiaba todo, pero aquel día fue aún más especial, porque en cada parada las cosquillas de Pepito terminaron apareciendo, y su risa contagiosa acabó con todos los niños por los suelos, muertos de risa.
Cuando acabaron su visita, el anciano payaso le dijo, guiñándole un ojo.
- ¿Ves ahora qué trabajo tan serio? Por eso no puedo retirarme, aunque sea tan viejito.
- Es verdad -respondió Pepito con una sonrisa, devolviéndole el guiño- no podría hacerlo cualquiera, habría que tener un don especial para la risa. Y eso es tan difícil de encontrar... -dijo Pepito, justo antes de que el viento despertara sus cosquillas y sus risas.
Y así, Pepito se convirtió en payaso, sustituyendo a aquel anciano tan excepcional, y cada día se alegraba de ser diferente, gracias a su don especial.
Esto es algo irreal, esta historieta en forma de cuento… Es algo que, científicamente, no tiene base ninguna, pero que me ha llamado la atención, porque engloba tantos aspectos… tantas cosas…
Cada uno de nosotros, es una creación única e irrepetible. Se han combinado de una forma totalmente original, unos cuantos genes con una historia personal y familiar, diferente a todas las criaturas del Universo.
Tal vez hemos vivido situaciones difíciles en la infancia, con nuestros padres y hermanos, pero tengamos en cuenta, que muy pocas personas llevan en su crecer una infancia feliz o una adolescencia plena. Todos arrastramos o hemos arrastrado en algún momento frustraciones, contradicciones, resentimientos. La educación que hemos recibido, el ambiente en el que nos hemos criado, las máscaras con las que nos cubrimos para defendernos de un medio, a menudo hostil, reducen nuestra posibilidad de ser felices. Y es lo más natural y común del mundo…
La paz, consiste en estar en total armonía con nosotros mismos y con lo que nos rodea. El primer paso es conocernos y aceptarnos tal cual somos, con lo bueno y lo no tan bueno. ¿Cuál es la razón por la cual, a veces, nos mostramos tan intolerantes con nosotros mismos?
Aceptarnos tal cual somos, implica aceptar cada una de las circunstancias en las que nos toca estar, cada una de las sensaciones que experimentamos, cada uno de los sentimientos contradictorios de nuestro yo. Si tengo miedo, acepto que tengo miedo; si tengo envidia o resentimiento, lo acepto también.
Las personas en general, son una galería de personalidades: las hay coléricas y apasionadas, cobardes y mezquinas, tímidas y valientes, ignorantes y genios, activas y contemplativas. Todas tuvieron y tienen algo en común, supieron y saben descubrir sus talentos y la conciencia hace el resto, con sus debilidades y flaquezas. Por eso, todos diferentes de todos, únicos, pero al mismo tiempo maravillosamente especiales e importantes en la vida tanto la propia como la de los nuestros.
Yo y mi empeño de haceros meditar... Os quiero, gente, porque sois como sois, únicos e insustituibles, gracias. Un abrazo.
>>> “La conquista de sí mismo es la mayor de las victorias (Platón)” <<<
No sé si estoy en un momento de inspiración que no deba desaprovechar o si, quizás, para escribir lo que quiero, la inspiración no hace falta, y más si lo que escribo es para un ser al que debo tanto, que me ha demostrado su amistad en los momentos más duros y alegres de mi vida. Hablo de una amiga, y si con ella sí que me puedo referir como amiga ya que dicen que los amigos son contados con los dedos de las manos y ella es parte de mis dedos. Y, por supuesto, de mi vida...
Hay veces que no sabemos quienes serán los que estarán a nuestro lado siempre, pero puedo asegurar que tú has estado siempre ahí, a mi lado, escuchando mis historias, mis idas de olla, mis paranoias, mis “¿y por qué yo?”… Y yo siempre intento e intentaré, de igual forma, estar ahí, escuchando tus historias, tus comederas de cabeza, tus anécdotas, tus “¿y por qué a mí?”, los sentimientos que grita tu corazón desde dentro…
Hemos compartido muchas cosas, muchísimas en no mucho tiempo en realidad, y son momentos, cada uno especial y distinto, momentos que guardo con mucho cariño en mi ser y que la verdad nunca olvidaré, porque lo mejor son los recuerdos, el recordarlos con cariño y ternura, y saber que dentro de un tiempo tendré muchos más acumulados en mi mente y mi corazón. Soy una llorona de primera aunque no parezca, así que cuando digo o escribo algo con dedicatoria y sentimiento, es porque en verdad lo siento, y pretendo conseguir expresarte lo agradecida que estoy contigo. Y, sobre todo, dejarte muy claro que pase lo que pase, no quiero que te sientas sola ni mal. Porque la vida es a veces muy complicada, tú lo sabes mejor que nadie. Pero aquí estaré y estaremos a tu lado para hacerte ver los rayos de sol en un día nublado. Porque tener miedo es humano, sentir que las cosas desagradables se suceden unas detrás de otras puede desesperarnos; pero lo que nunca hemos de hacer es permitir que el pesimismo embargue nuestro estado de ánimo. Sé que no es lo mismo las palabras que llevarlo dentro, pero supongo que es lo único que puedo hacer por ti en ciertos aspectos, prometerte que no te dejaré sola nunca, y que estaré ahí con mis promesas de baile sexy y pegos similares para hacerte reír cuando todo vaya triste y sientas que las fuerzas te flaquean. Y porque admiro enormemente las fuerzas con las que has afrontado muchas cosas en tu vida, y eso dice mucho de ti. Hoy es un excelente día para comenzar con un nuevo proyecto de vida. ¿Donde quieres llegar? Mira alto, sueña alto, anhela lo mejor de lo mejor, anhela todo lo bueno, pues la vida nos trae lo que anhelamos. Dicen que si pensamos pequeño; lo pequeño nos vendrá. Si pensamos firmemente en lo mejor, en lo positivo y luchamos por alcanzarlo; lo mejor va a venir a nuestra vida… Y yo con ver tu sonrisa, yo soy feliz también.
Pienso en ti, pequeña,
y buscando una definición para la amistad,
sólo puedo darle un nombre: tú.
Tú que me escuchas en el silencio de la
distancia, tú que me apoyas con tus palabras
de aliento si ves que flaqueo.
Tú que me tomas de la mano con tu consejo sabio
Durante tantos años a escasos metros,
pero al final llegaste como un regalo a mi vida.
Y aquí estoy, diciéndote con torpes palabras
cuánto valor tienes para mí.
Te has hecho presente en mi vida
aunque pasen los años ya no te irás,
porque grabaste en mi alma tu presencia.
Agradezco infinitamente a la vida por ponerte en mi camino y sobre todo por poder llamarte amiga. Te quiero, mi niña.
>>> “Aunque pienses que todo está a oscuras, tiende tu mano a ciegas. Seguro que alguien la toma y te guiará hasta la salida…” <<<
Hay veces que no sabemos quienes serán los que estarán a nuestro lado siempre, pero puedo asegurar que tú has estado siempre ahí, a mi lado, escuchando mis historias, mis idas de olla, mis paranoias, mis “¿y por qué yo?”… Y yo siempre intento e intentaré, de igual forma, estar ahí, escuchando tus historias, tus comederas de cabeza, tus anécdotas, tus “¿y por qué a mí?”, los sentimientos que grita tu corazón desde dentro…
Hemos compartido muchas cosas, muchísimas en no mucho tiempo en realidad, y son momentos, cada uno especial y distinto, momentos que guardo con mucho cariño en mi ser y que la verdad nunca olvidaré, porque lo mejor son los recuerdos, el recordarlos con cariño y ternura, y saber que dentro de un tiempo tendré muchos más acumulados en mi mente y mi corazón. Soy una llorona de primera aunque no parezca, así que cuando digo o escribo algo con dedicatoria y sentimiento, es porque en verdad lo siento, y pretendo conseguir expresarte lo agradecida que estoy contigo. Y, sobre todo, dejarte muy claro que pase lo que pase, no quiero que te sientas sola ni mal. Porque la vida es a veces muy complicada, tú lo sabes mejor que nadie. Pero aquí estaré y estaremos a tu lado para hacerte ver los rayos de sol en un día nublado. Porque tener miedo es humano, sentir que las cosas desagradables se suceden unas detrás de otras puede desesperarnos; pero lo que nunca hemos de hacer es permitir que el pesimismo embargue nuestro estado de ánimo. Sé que no es lo mismo las palabras que llevarlo dentro, pero supongo que es lo único que puedo hacer por ti en ciertos aspectos, prometerte que no te dejaré sola nunca, y que estaré ahí con mis promesas de baile sexy y pegos similares para hacerte reír cuando todo vaya triste y sientas que las fuerzas te flaquean. Y porque admiro enormemente las fuerzas con las que has afrontado muchas cosas en tu vida, y eso dice mucho de ti. Hoy es un excelente día para comenzar con un nuevo proyecto de vida. ¿Donde quieres llegar? Mira alto, sueña alto, anhela lo mejor de lo mejor, anhela todo lo bueno, pues la vida nos trae lo que anhelamos. Dicen que si pensamos pequeño; lo pequeño nos vendrá. Si pensamos firmemente en lo mejor, en lo positivo y luchamos por alcanzarlo; lo mejor va a venir a nuestra vida… Y yo con ver tu sonrisa, yo soy feliz también.
Pienso en ti, pequeña,
y buscando una definición para la amistad,
sólo puedo darle un nombre: tú.
Tú que me escuchas en el silencio de la
distancia, tú que me apoyas con tus palabras
de aliento si ves que flaqueo.
Tú que me tomas de la mano con tu consejo sabio
Durante tantos años a escasos metros,
pero al final llegaste como un regalo a mi vida.
Y aquí estoy, diciéndote con torpes palabras
cuánto valor tienes para mí.
Te has hecho presente en mi vida
aunque pasen los años ya no te irás,
porque grabaste en mi alma tu presencia.
Agradezco infinitamente a la vida por ponerte en mi camino y sobre todo por poder llamarte amiga. Te quiero, mi niña.
>>> “Aunque pienses que todo está a oscuras, tiende tu mano a ciegas. Seguro que alguien la toma y te guiará hasta la salida…” <<<
A veces me parece que no comprendo nada, ni ese asfalto que piso, ni ese anuncio que miro. Lo real me resulta increíble y remoto. Escribo aquí pero estoy lejos. Soy yo, pero soy otra. Sonámbula transcurro, desprendida y sin peso, por parecer lúcida, quizás ya… aun más loca…
Muchas ideas y ninguna me vienen a la mente. Comienzo a escribir, recordando lo de apenas antes de ayer. Me veo subiendo al autobús. En uno de esos asientos que vas mirando hacia atrás, esos en los que mi madre dice marearse… No es la única de la que lo he escuchado y sí, no es nada raro… Pero yo ya inmunizada me hallo… (Venga, Isabel, ¿a qué viene eso?... Ahora es cuando te pegan… y no sería raro…).
A lo que yo venía es a que, desde donde estaba sentada, veía, al final del autobús, justo al lado de la segunda puerta de salida, un hombre sentado comiendo pipas. Me da por mirar para el suelo mientras unas ondas sonoras toman la forma de “Better in Time”, de Leona Lewis, en mis oídos (sí, me acuerdo la canción que sonaba en mi Mp4 en aquel momento… no me preguntéis porqué…), y veo que está todo lleno de cáscaras… Dos cosas, o llevaba mucho rato montado, o le cundía comer pipas que vaya tela, pero la cuestión es la falta de educación y de vergüenza, en serio. Y bueno, el asiento de al lado, también lleno… Me dieron ganas de decirle “oye que mañana cuando vaya a tirar la basura, en vez de tirarla en el contenedor, como veo que tú eso de tirar las cosas donde te da la gana se te da bien, me dices por dónde queda tu casa y me paso a tirártela en el sofá, que se me ha apetecido…”. No, no era un señor ya mayor que ya dices ‘bueno, ese ya no sabe ni lo que hace”, no, era un hombre de unos treinta años que… en fin… Mejor no empiezo…
Sólo os cuento cosas, que a veces pienso que son una tontería, pero bueno, estas cosillas me ayudan a comenzar a escribir cuando no sé cómo empezar… Cuando siento que escribo pero no termino de convencerme a mí misma de que he terminado de expresar todo lo que pasa por esta cabeza no muy cuerda, no muy ordenada…
¿En qué consiste realmente la intimidad de las personas? La vida íntima es lo que piensan todo el día y no imaginas siquiera que puedan pensarlo. Es su vida secreta… Sucede en el autobús, la cola de la caja del mercado, el patio de butacas de un cine abarrotado, las gradas multitudinarias de un estadio de fútbol, junto al semáforo donde se agolpa un gentío esperando que cambie de color… Y también está en el silencio, cuando no están presentes… su ropa, su restaurante favorito, su periódico, su música, sus libros, sus calles, su cocina, su nevera, su coche, sus zapatos… y en todos sus objetos acumulados y perdidos a lo largo de los años… Ahí está la intimidad también… Y como la otra no puedes verla, ni oírla, ni sospecharla, aunque ahí está… Pues esta última parte es la única que, al menos en parte, podremos conocer… Pues la interior, esa no la conocen ni ellos mismos… No la conocemos, no… la propia… quizás a veces siento que la conozco hasta peor que la de los demás…
Me he percatado, y estoy de acuerdo conmigo misma, o eso creo… que en los algo más de dos años que llevo escribiendo aquí… siempre he escrito casi de todo… Escribiendo esa verdad que no se puede clasificar ni bien ni mal…
Mi verdad que siempre está llena de un poco de miedo y un poco de tristeza por no saber volar por encima de la realidad… Si me das la mano vuelo un poco más… pero me siento con barro en los zapatos y a una parte de mí le da curiosidad saber hasta dónde… hasta dónde puedo llegar si me quedo quieta quieta… pero mi otra yo dice que no, que la magia puede estar sólo escondida y que vaya mérito tiene esto de ser maga… en fin…
Me adivino entre las sombras de un millón de libros que limitan mis horas, y algún que otro sueño, a donde acaban sus páginas... Entre palabras, conceptos, definiciones, frases imposibles de ordenar, numeraciones imposibles de redactar, papel milimetrado, prácticas…trato de despistar a las sonrisas a menudo, o lloro sin motivo, frustrando los sueños de una mañana de cielo azul... Me pregunto, mientras finjo repasar mis apuntes, a dónde va a parar el tiempo cuando se detiene; si quizá, algún día, uno de esos pájaros que convierten mi mundo en un paisaje marinero, quisieran enseñarme a volar; por qué el sol brilla cuando menos lo necesito...
Invento locuras que nunca tendré valor de convertirlas en sueños y mucho menos en realidad; y mientras, vuelvo a tener miedo delante de un sueño que, apenas, acabo de comenzar… esta vida... Cómo quisiera huir de todo, cómo quisiera escapar... ¿de qué? Ni yo lo sé…
A pesar de todo ella dice que estoy guapa… Y dice él, que estoy guapa, que parezco feliz… Pero se puede ser feliz y estar triste, son verbos aparte. Me siento como en pausa, parada sin saber qué hacer. No puedo pensar en el futuro que vaya más allá de mañana. Y los deseos esos que me adormecen los miedos, los tengo también en pausa…
Tengo un frío raro en el cuerpo y no sé como moverme. Ni hacía donde… Sin embargo, soy feliz… entra el sol por mi ventana, y esta noche volaré… como esas pompas de jabón…
Muchas paranoias en tan pocas frases… No le echéis cuentas… Una, que le da por divagar… Quizás ya… aun más loca…
>>> “Fragilidad, que quiebra en mil pedazos nuestra vida. Hostilidad, que nos asalta en cada esquina. Complejidad, si hacemos que lo fácil se complique más. Y si los días grises más oscuros tú los viste, pon color a tus ojos tristes, y sólo mira alrededor… Si pierdes las ganas de alzar la mirada, no mires atrás, hay algo más; lo que hoy se te escapa no vuelve jamás, no busques más, que todo vendrá… Tranquilidad, que inquieta, que pretende conseguir la casualidad, que nos encuentra cada día. Eternidad, de donde nadie ha vuelto nunca, para contar si mantenemos viva la curiosidad, nos acercamos más y más. (Efecto Mariposa – Complejidad)” <<<
Muchas ideas y ninguna me vienen a la mente. Comienzo a escribir, recordando lo de apenas antes de ayer. Me veo subiendo al autobús. En uno de esos asientos que vas mirando hacia atrás, esos en los que mi madre dice marearse… No es la única de la que lo he escuchado y sí, no es nada raro… Pero yo ya inmunizada me hallo… (Venga, Isabel, ¿a qué viene eso?... Ahora es cuando te pegan… y no sería raro…).
A lo que yo venía es a que, desde donde estaba sentada, veía, al final del autobús, justo al lado de la segunda puerta de salida, un hombre sentado comiendo pipas. Me da por mirar para el suelo mientras unas ondas sonoras toman la forma de “Better in Time”, de Leona Lewis, en mis oídos (sí, me acuerdo la canción que sonaba en mi Mp4 en aquel momento… no me preguntéis porqué…), y veo que está todo lleno de cáscaras… Dos cosas, o llevaba mucho rato montado, o le cundía comer pipas que vaya tela, pero la cuestión es la falta de educación y de vergüenza, en serio. Y bueno, el asiento de al lado, también lleno… Me dieron ganas de decirle “oye que mañana cuando vaya a tirar la basura, en vez de tirarla en el contenedor, como veo que tú eso de tirar las cosas donde te da la gana se te da bien, me dices por dónde queda tu casa y me paso a tirártela en el sofá, que se me ha apetecido…”. No, no era un señor ya mayor que ya dices ‘bueno, ese ya no sabe ni lo que hace”, no, era un hombre de unos treinta años que… en fin… Mejor no empiezo…
Sólo os cuento cosas, que a veces pienso que son una tontería, pero bueno, estas cosillas me ayudan a comenzar a escribir cuando no sé cómo empezar… Cuando siento que escribo pero no termino de convencerme a mí misma de que he terminado de expresar todo lo que pasa por esta cabeza no muy cuerda, no muy ordenada…
¿En qué consiste realmente la intimidad de las personas? La vida íntima es lo que piensan todo el día y no imaginas siquiera que puedan pensarlo. Es su vida secreta… Sucede en el autobús, la cola de la caja del mercado, el patio de butacas de un cine abarrotado, las gradas multitudinarias de un estadio de fútbol, junto al semáforo donde se agolpa un gentío esperando que cambie de color… Y también está en el silencio, cuando no están presentes… su ropa, su restaurante favorito, su periódico, su música, sus libros, sus calles, su cocina, su nevera, su coche, sus zapatos… y en todos sus objetos acumulados y perdidos a lo largo de los años… Ahí está la intimidad también… Y como la otra no puedes verla, ni oírla, ni sospecharla, aunque ahí está… Pues esta última parte es la única que, al menos en parte, podremos conocer… Pues la interior, esa no la conocen ni ellos mismos… No la conocemos, no… la propia… quizás a veces siento que la conozco hasta peor que la de los demás…
Me he percatado, y estoy de acuerdo conmigo misma, o eso creo… que en los algo más de dos años que llevo escribiendo aquí… siempre he escrito casi de todo… Escribiendo esa verdad que no se puede clasificar ni bien ni mal…
Mi verdad que siempre está llena de un poco de miedo y un poco de tristeza por no saber volar por encima de la realidad… Si me das la mano vuelo un poco más… pero me siento con barro en los zapatos y a una parte de mí le da curiosidad saber hasta dónde… hasta dónde puedo llegar si me quedo quieta quieta… pero mi otra yo dice que no, que la magia puede estar sólo escondida y que vaya mérito tiene esto de ser maga… en fin…
Me adivino entre las sombras de un millón de libros que limitan mis horas, y algún que otro sueño, a donde acaban sus páginas... Entre palabras, conceptos, definiciones, frases imposibles de ordenar, numeraciones imposibles de redactar, papel milimetrado, prácticas…trato de despistar a las sonrisas a menudo, o lloro sin motivo, frustrando los sueños de una mañana de cielo azul... Me pregunto, mientras finjo repasar mis apuntes, a dónde va a parar el tiempo cuando se detiene; si quizá, algún día, uno de esos pájaros que convierten mi mundo en un paisaje marinero, quisieran enseñarme a volar; por qué el sol brilla cuando menos lo necesito...
Invento locuras que nunca tendré valor de convertirlas en sueños y mucho menos en realidad; y mientras, vuelvo a tener miedo delante de un sueño que, apenas, acabo de comenzar… esta vida... Cómo quisiera huir de todo, cómo quisiera escapar... ¿de qué? Ni yo lo sé…
A pesar de todo ella dice que estoy guapa… Y dice él, que estoy guapa, que parezco feliz… Pero se puede ser feliz y estar triste, son verbos aparte. Me siento como en pausa, parada sin saber qué hacer. No puedo pensar en el futuro que vaya más allá de mañana. Y los deseos esos que me adormecen los miedos, los tengo también en pausa…
Tengo un frío raro en el cuerpo y no sé como moverme. Ni hacía donde… Sin embargo, soy feliz… entra el sol por mi ventana, y esta noche volaré… como esas pompas de jabón…
Muchas paranoias en tan pocas frases… No le echéis cuentas… Una, que le da por divagar… Quizás ya… aun más loca…
>>> “Fragilidad, que quiebra en mil pedazos nuestra vida. Hostilidad, que nos asalta en cada esquina. Complejidad, si hacemos que lo fácil se complique más. Y si los días grises más oscuros tú los viste, pon color a tus ojos tristes, y sólo mira alrededor… Si pierdes las ganas de alzar la mirada, no mires atrás, hay algo más; lo que hoy se te escapa no vuelve jamás, no busques más, que todo vendrá… Tranquilidad, que inquieta, que pretende conseguir la casualidad, que nos encuentra cada día. Eternidad, de donde nadie ha vuelto nunca, para contar si mantenemos viva la curiosidad, nos acercamos más y más. (Efecto Mariposa – Complejidad)” <<<
Si algo me sorprende en esta vida es volver, una y otra vez, a sorprenderme (valga la redundancia) cada vez que me doy cuenta de que la vida es rara, muy rara, absolutamente rara y, si me apuras, absurda… Y bueno, esta vez no me refiero a la vida en sí, al sentido de la misma o a las razones de tantas cosas… esta vez me refiero a lo… que me resultan a veces las formas de ver las cosas a las personas.
Eso sí, yo me considero una persona tolerante y respetuosa con la forma de pensar y de actuar de cada cual, cada punto de vista es personal. A quien piense que le puede molestar leer el mío, que no siga. Cada persona es libre de llevar la vida que quiera, y hacer lo que quiera (o lo que pueda o le dejen) hacer, mientras eso no perjudique a nadie. Lo que me ocurre a veces es que no entiendo la gente que se contradice a sí misma… Si ni tú te pones de acuerdo contigo mismo, ¿quién lo va a hacer?
Así que no dejo de sorprenderme… Lo cual, si lo miro bien, es algo positivo, pues decían por ahí que si piensas y reflexionas sobre las cosas que ves; si eres una persona observadora, es buena señal de actitud reflexiva y crítica ante la vida… Y eso parece ser que, a la larga, es bueno… Y más me vale, por la cuenta que me trae…
Los que me conocéis bien me imagino que sabréis por donde voy antes de llegar al siguiente punto y, bueno, he tenido muchas conversaciones sobre el tema sobre todo en estos días de estas vacaciones que hoy terminan. No hay día que no salga en las noticias, ya sea en la televisión, la radio, los periódicos o Internet que no salga el tema estrella, la crisis. No, no voy a hablar de economía ni de política… Todavía no estoy tan falta de inspiración como para caer en eso…
Me refiero a la gente que no para de decir que si crisis por aquí, crisis por allá, que la cosa va muy mal, que vaya con la política y la economía, que hay que ver como está la vida hoy en día… Pero luego, a la hora de la verdad, yo no veo las terrazas de los bares vacías, los gimnasios vacíos, no veo las escuelas de baile flamenco vacías, no veo a la gente viendo los pasos de Semana Santa con un bocata de tortilla (por decir lo típico…) en una bolsa; no, veo las mesas llenas y las cervecitas cobradas a cinco veces su precio en el supermercado, veo los gimnasios repletos de obsesionados con el cuerpo perfecto, veo personas que no se van de excursión de fin de curso porque “no hay dinero”, pero que se deja “la pasta” en clases semanales de baile de tal y cual, o padres que llevan a sus niños a colegios privados por… sí, por peer en botija… nunca mejor dicho(quién aún no sepa qué significa esto, yo se lo explico encantada); veo los puestos de caracoles repletos todas las tardes, y veo vender y comprar paquetes de pipas a tres veces su precio normal, pero claro, sólo a dos metros de la iglesia tal y que me pilla súper cerca…
Y bueno, hablando de Semana Santa, viene lo que más “me mata”: gastarme pico y más euros en salir de nazareno/costalero, porque sí, porque no tengo para irme al cine más de dos veces al año, pero sí para tener una plaza y un trajecito para estar ocho horas… ¿haciendo supuestamente qué? Que sí, que unos por fe, otros por tradición, otros porque simplemente les gusta eso o les da la gana, o tienen la espalda fuerte y perfecta, suertudos ellos, o se aburren… pues perfecto (repito, el mundo es libre… o eso quieren hacernos creer…). A mí lo que me pone de los nervios es la gente que se queja cuando… cuando no es la más indicada…
Que yo nunca he tenido ningún lujo, nunca he tenido ni siquiera una bici nueva hasta que yo me la compré, nunca he tenido “una play” ni tengo una “Nintendo DS”. Que no tengo un apartamento en la playa, que me he bañado muchas veces en el río, que hasta culebras he visto y no me importa… y sigo viva…
Y mi padre trabaja, y lo digo así porque así es, de sol a sol en el campo, que se acuesta a las diez de la noche “hecho pizcos” porque lleva desde las seis de la mañana (cuando no es antes) y hay días que no aparece por casa hasta que está anocheciendo. No, no estoy comparando con nadie ni menosprecio ningún trabajo, que conste, a lo que voy es que la gente que trabaja en una oficina y te sella un papelito y tiene que ir al servicio a secarse el sudor, se queda en el paro por las razones que sea (no voy a entrar a porqué o porqué no….) y va y le pide explicaciones a quién no tiene respuestas… y es que nadie las tiene… Que mi padre estuvo mucho tiempo en el paro e ida de obra en obra a buscar trabajo y lo miraban como un bicho raro… que toda persona ha pasado, está pasando o pasará por eso… pero que no es el fin del mundo. Que quizás eso de un sueldo para vivir y otro para los lujos, pues… quién sabe si ya no funcione o no pueda ser… Y los que se van fin de semana sí, fin de semana también, a la playa, ahora sólo se van en los puentes y… qué estrés, ¿verdad? Hay que ver que mal viven… pobrecitos… Y las inmobiliarias, que hace unos años había, solo en una calle de al lado de mi casa ya eran tres, ¿y ahora qué? Ya no ganan dinero “a espuertas” y se echan las manos a la cabeza… Nos cobran casi dos euros por un… digamos simple refresco, y nos tenemos que aguantar, porque es lo que hay. Tampoco vas a quedarte en casa siempre a cenar y te vas a salir con tu lata a la calle… que quizás te multen, quién sabe…. Habrá que contribuir a que se sigan yendo a los apartamentos a la “playa del sobaco” a nuestra costa, siempre ha sido así, ahora pues igual, aunque nos hagan creer que no…
Yo lo que digo es que nada es como nos lo pintan, y que, lo que hay, sea lo que sea, nos lo hemos buscado, seguro. Y nos quejamos, cuando somos los menos indicados. Que le pregunten al niño aquel de la tribu perdida de África, que pesa los kilos que pesan sus huesos, que le pregunten qué es la crisis, que le pregunten, venga, que le pregunten… quizás no conteste, quizás porque quizás no tiene la boca tan seca que ni saliva tiene para poder siquiera pronunciar palabra… Porque somos unos egoístas, porque tenemos y queremos cada vez más… Y tarde o temprano, las consecuencias salen a la luz, es lógico… Pero esa es ya otra historia…
Como veis, ya regresé. Aunque tenga el espíritu aún en la hamaca y mi cuerpo haya tenido que volver a este extraño planeta en el que vive…
>>> “Todas las palabras se las lleva el viento. Y en mi paso por la vida siento, que no entiendo nada…” <<<
Eso sí, yo me considero una persona tolerante y respetuosa con la forma de pensar y de actuar de cada cual, cada punto de vista es personal. A quien piense que le puede molestar leer el mío, que no siga. Cada persona es libre de llevar la vida que quiera, y hacer lo que quiera (o lo que pueda o le dejen) hacer, mientras eso no perjudique a nadie. Lo que me ocurre a veces es que no entiendo la gente que se contradice a sí misma… Si ni tú te pones de acuerdo contigo mismo, ¿quién lo va a hacer?
Así que no dejo de sorprenderme… Lo cual, si lo miro bien, es algo positivo, pues decían por ahí que si piensas y reflexionas sobre las cosas que ves; si eres una persona observadora, es buena señal de actitud reflexiva y crítica ante la vida… Y eso parece ser que, a la larga, es bueno… Y más me vale, por la cuenta que me trae…
Los que me conocéis bien me imagino que sabréis por donde voy antes de llegar al siguiente punto y, bueno, he tenido muchas conversaciones sobre el tema sobre todo en estos días de estas vacaciones que hoy terminan. No hay día que no salga en las noticias, ya sea en la televisión, la radio, los periódicos o Internet que no salga el tema estrella, la crisis. No, no voy a hablar de economía ni de política… Todavía no estoy tan falta de inspiración como para caer en eso…
Me refiero a la gente que no para de decir que si crisis por aquí, crisis por allá, que la cosa va muy mal, que vaya con la política y la economía, que hay que ver como está la vida hoy en día… Pero luego, a la hora de la verdad, yo no veo las terrazas de los bares vacías, los gimnasios vacíos, no veo las escuelas de baile flamenco vacías, no veo a la gente viendo los pasos de Semana Santa con un bocata de tortilla (por decir lo típico…) en una bolsa; no, veo las mesas llenas y las cervecitas cobradas a cinco veces su precio en el supermercado, veo los gimnasios repletos de obsesionados con el cuerpo perfecto, veo personas que no se van de excursión de fin de curso porque “no hay dinero”, pero que se deja “la pasta” en clases semanales de baile de tal y cual, o padres que llevan a sus niños a colegios privados por… sí, por peer en botija… nunca mejor dicho(quién aún no sepa qué significa esto, yo se lo explico encantada); veo los puestos de caracoles repletos todas las tardes, y veo vender y comprar paquetes de pipas a tres veces su precio normal, pero claro, sólo a dos metros de la iglesia tal y que me pilla súper cerca…
Y bueno, hablando de Semana Santa, viene lo que más “me mata”: gastarme pico y más euros en salir de nazareno/costalero, porque sí, porque no tengo para irme al cine más de dos veces al año, pero sí para tener una plaza y un trajecito para estar ocho horas… ¿haciendo supuestamente qué? Que sí, que unos por fe, otros por tradición, otros porque simplemente les gusta eso o les da la gana, o tienen la espalda fuerte y perfecta, suertudos ellos, o se aburren… pues perfecto (repito, el mundo es libre… o eso quieren hacernos creer…). A mí lo que me pone de los nervios es la gente que se queja cuando… cuando no es la más indicada…
Que yo nunca he tenido ningún lujo, nunca he tenido ni siquiera una bici nueva hasta que yo me la compré, nunca he tenido “una play” ni tengo una “Nintendo DS”. Que no tengo un apartamento en la playa, que me he bañado muchas veces en el río, que hasta culebras he visto y no me importa… y sigo viva…
Y mi padre trabaja, y lo digo así porque así es, de sol a sol en el campo, que se acuesta a las diez de la noche “hecho pizcos” porque lleva desde las seis de la mañana (cuando no es antes) y hay días que no aparece por casa hasta que está anocheciendo. No, no estoy comparando con nadie ni menosprecio ningún trabajo, que conste, a lo que voy es que la gente que trabaja en una oficina y te sella un papelito y tiene que ir al servicio a secarse el sudor, se queda en el paro por las razones que sea (no voy a entrar a porqué o porqué no….) y va y le pide explicaciones a quién no tiene respuestas… y es que nadie las tiene… Que mi padre estuvo mucho tiempo en el paro e ida de obra en obra a buscar trabajo y lo miraban como un bicho raro… que toda persona ha pasado, está pasando o pasará por eso… pero que no es el fin del mundo. Que quizás eso de un sueldo para vivir y otro para los lujos, pues… quién sabe si ya no funcione o no pueda ser… Y los que se van fin de semana sí, fin de semana también, a la playa, ahora sólo se van en los puentes y… qué estrés, ¿verdad? Hay que ver que mal viven… pobrecitos… Y las inmobiliarias, que hace unos años había, solo en una calle de al lado de mi casa ya eran tres, ¿y ahora qué? Ya no ganan dinero “a espuertas” y se echan las manos a la cabeza… Nos cobran casi dos euros por un… digamos simple refresco, y nos tenemos que aguantar, porque es lo que hay. Tampoco vas a quedarte en casa siempre a cenar y te vas a salir con tu lata a la calle… que quizás te multen, quién sabe…. Habrá que contribuir a que se sigan yendo a los apartamentos a la “playa del sobaco” a nuestra costa, siempre ha sido así, ahora pues igual, aunque nos hagan creer que no…
Yo lo que digo es que nada es como nos lo pintan, y que, lo que hay, sea lo que sea, nos lo hemos buscado, seguro. Y nos quejamos, cuando somos los menos indicados. Que le pregunten al niño aquel de la tribu perdida de África, que pesa los kilos que pesan sus huesos, que le pregunten qué es la crisis, que le pregunten, venga, que le pregunten… quizás no conteste, quizás porque quizás no tiene la boca tan seca que ni saliva tiene para poder siquiera pronunciar palabra… Porque somos unos egoístas, porque tenemos y queremos cada vez más… Y tarde o temprano, las consecuencias salen a la luz, es lógico… Pero esa es ya otra historia…
Como veis, ya regresé. Aunque tenga el espíritu aún en la hamaca y mi cuerpo haya tenido que volver a este extraño planeta en el que vive…
>>> “Todas las palabras se las lleva el viento. Y en mi paso por la vida siento, que no entiendo nada…” <<<
Hay veces que, quizás sin pretenderlo, una simple frase, una simple mirada, una simple sonrisa sincera puede hacer que el estado de ánimo mejore notablemente y que esa sensación de sentirse apreciada embriague tu alma hasta conseguir que ese día, aunque nublado físicamente, esté bañado por un enorme sol en tu realidad.
Te encuentras a esa persona que no ves hace tiempo, y tras las típicas “¿qué te cuentas?” o “¿cómo te va en la universidad?”, un “te veo muy bien, te veo mejor que la última vez que te vi” o “me alegra verte tan bien, se ve que te va genial” hacen que te percates de algo que, quizás ni tú misma te has dado cuenta. Te sientes bien, a gusto contigo misma, preparada para darlo todo en el largo recorrido que es la vida, dispuesta a alcanzar los sueños más anhelados.
Y vas andando por el centro, escuchando tu música, esa mezcla de canciones tristes, melancólicas, alegres, movidas o románticas, cuando de pronto ves como aquella mujer que lleva a su chiquillo de la manita, en un instante sale correteando y llega a ti. Exhausto por la, para él sí, larga caminata, se deja caer en tus rodillas, y mira hacia arriba con esas ganas de conocer todo lo que le rodea. Y tu mirada y la suya se cruzan. Y en sus ojos puedes ver ese brillo, ese brillo único de la mirada de un niño pequeño, y esa sonrisa que se convierte en tímida al comprobar que no eres conocida para él. Pero le sonríes dulcemente embobada con sus ojitos y sus manitas en tus piernas y, desconocedor de los aspectos negativos de la vida, no tiene miedo, y te sonríe como si te conociera de siempre. Es un segundo, pero para ti es un minuto entero. Su madre se acerca, tranquila de que no ha acabado en el suelo como quizás lleve haciendo unos meses, te dedica un débil y algo seco “gracias”, lo coge en brazos y sigue su camino… Y tú al tuyo…
La ignorancia de un niño es la mejor de las actitudes ante la vida. Nada te nubla tu estado de tranquilidad y alegría. Sólo te sientes algo regular cuando tienes hambre o necesitas que te limpien, pero ahí están tus “papis” para ayudarte y quererte, y darte lo que necesites… Si tienes la suerte de poder disfrutar de ello, claro… Pero bueno, mejor no tiro de ese tema que no acabo…
Enlazando el tema de mentalidades infantiles y alejadas de la maldad humana, os contaré algo que viví hace unos días. Caminaba yo por una calle cualquiera, eso no importa. El caso es que, a unos veinte metros, vi a dos individuos (yo diría que rumanos) empujando un carrito. Sí, era de esos que hemos visto todos que van en plan como han podido juntar el somier de una cama con otro y han formado una especie de carrillo para llevar la chatarra y todo lo que van “coleccionando”. Eso no es nada raro hoy en día… Pero sí fue especial lo que vi unos segundos después. Estos dos “personajes”, salían por una calle, y se detuvieron debido al paso de coches por la perpendicular, a la que querían acceder. Un hombre de unos cuarenta años (quizás más…), con rasgos de padecer síndrome de Down (o algo similar, ya digo que no lo sé a ciencia cierta, pero sabemos cómo son los rasgos físicos de estas personas y al menos parecía…). El caso es que yo seguía acercándome, y de pronto, veo como este hombre se detiene a unos tres o cuatro metros y se queda mirando a los dos que llevaban el carro y, acto seguido, lo veo quitarse a toda prisa las botas que llevaba y, con ellas en la mano y descalzo (con los calcetines únicamente), se acerca a ellos y se las acerca como dándoselas. De pronto sentí cómo se me cogía un nudo en la garganta, e incluso ahora cuando lo recuerdo y visualizo de nuevo aquella situación, siento cómo algo se me coge en el pecho… No sé cómo explicarlo, pero en ese momento me sentí mal conmigo misma, mal con esta humanidad y su maldito egoísmo y su ambición. Porque nadie da nada por nada… Nadie, salvo un niño inocente o alguien con esa misma inocencia… Y lo estaba viendo con mis propios ojos… Volviendo a la realidad, pude ver cómo los dos rumanos rechazaban las botas que aquel hombre, quizás preocupado por la pobreza que reflejaban sus rostros y que, generosa y desinteresadamente sólo pretendía ayudar, aunque eso supusiera una pérdida propia, por llamarlo de alguna forma. Quizás otra cosa no pueda decir de ellos, pero sí es verdad que tuvieron sensatez y le dijeron, al insistir el hombre, “No, quédeselas, señor, son suyas, no puede ir descalzo… Muchas gracias pero quédeselas…” Entonces me sentí algo aliviada y, este hombre, así como molesto por el rechazo, se intento meter las botas como podía, pero no había nada para apoyarse, y añadiendo su torpeza… Medio metidas pero de lado de mala manera, quería irse andando así, y entonces me acerqué y, como no quiso que le ayudara a ponérselas, diciéndole que entonces se apoyase en mi brazo para ayudarse y no caerse, él consiguió ponérselas y siguió su marcha…
El resto del camino me quedé pensando en muchas cosas que se me vinieron a la mente después de aquello y bueno, no es lo mismo contarlo que vivirlo. Puede que sea yo demasiado sensible para estas cosas, pero quizás a veces nos viene bien reflexionar sobre ciertas cosas.
Bueno, quería compartir unos trocitos de mi vida con vosotros y, mejor o peor, ahí está. Siento que a veces nos preocupan tantas pequeñeces en la vida, que dejamos de lado lo verdaderamente importante. Siento que a veces se da mucho y se recibe poco; quizás se habla demasiado y luego se hace lo justo… Pero cuando das, aunque no recibas, te llevas esa satisfacción de haber ayudado; y cuando sientes que las palabras no valen nada, y lo que valen son los hechos, poco a poco vas aprendiendo a discernir la sinceridad de la palabrería…
Yo, como el resto de adultos, de seres humanos normales y corrientes, no soy mejor que nadie, y aunque a veces he sido demasiado generosa con quien no se lo merecía, no me arrepiento de lo que he hecho. Cuando la gente lo pasa mal, te busca. Eso, no es nada, con sus cuatro letras. La gente que de verdad importa es la que está ahí a tu lado le vaya bien o le vaya mal, a la que le importas sinceramente, y no para combatir una soledad momentánea…
Quizás me estoy desviando del tema, puede ser… Pero nunca puedo hablar de algo totalmente definido, siempre surgen ideas y temas que enlazar… Quizás para otro día más. Hasta tenía pensado poner una canción, pero ya esto es larguito así que la dejo para la próxima.
Cuidaos mucho y os deseo que siempre tengáis a alguien que os cuide. Un beso.
>>> “Ando buscando una flor que me diga que ya es primavera. Ando buscando los cuatro segundos que ya no me quedan… Que hay tantas cosas que quiero saber y no encuentro respuestas, que hay imposibles que un día consigues sin darte cuenta. Ando buscando la forma de andar siempre a mi manera… (8)” <<<
Te encuentras a esa persona que no ves hace tiempo, y tras las típicas “¿qué te cuentas?” o “¿cómo te va en la universidad?”, un “te veo muy bien, te veo mejor que la última vez que te vi” o “me alegra verte tan bien, se ve que te va genial” hacen que te percates de algo que, quizás ni tú misma te has dado cuenta. Te sientes bien, a gusto contigo misma, preparada para darlo todo en el largo recorrido que es la vida, dispuesta a alcanzar los sueños más anhelados.
Y vas andando por el centro, escuchando tu música, esa mezcla de canciones tristes, melancólicas, alegres, movidas o románticas, cuando de pronto ves como aquella mujer que lleva a su chiquillo de la manita, en un instante sale correteando y llega a ti. Exhausto por la, para él sí, larga caminata, se deja caer en tus rodillas, y mira hacia arriba con esas ganas de conocer todo lo que le rodea. Y tu mirada y la suya se cruzan. Y en sus ojos puedes ver ese brillo, ese brillo único de la mirada de un niño pequeño, y esa sonrisa que se convierte en tímida al comprobar que no eres conocida para él. Pero le sonríes dulcemente embobada con sus ojitos y sus manitas en tus piernas y, desconocedor de los aspectos negativos de la vida, no tiene miedo, y te sonríe como si te conociera de siempre. Es un segundo, pero para ti es un minuto entero. Su madre se acerca, tranquila de que no ha acabado en el suelo como quizás lleve haciendo unos meses, te dedica un débil y algo seco “gracias”, lo coge en brazos y sigue su camino… Y tú al tuyo…
La ignorancia de un niño es la mejor de las actitudes ante la vida. Nada te nubla tu estado de tranquilidad y alegría. Sólo te sientes algo regular cuando tienes hambre o necesitas que te limpien, pero ahí están tus “papis” para ayudarte y quererte, y darte lo que necesites… Si tienes la suerte de poder disfrutar de ello, claro… Pero bueno, mejor no tiro de ese tema que no acabo…
Enlazando el tema de mentalidades infantiles y alejadas de la maldad humana, os contaré algo que viví hace unos días. Caminaba yo por una calle cualquiera, eso no importa. El caso es que, a unos veinte metros, vi a dos individuos (yo diría que rumanos) empujando un carrito. Sí, era de esos que hemos visto todos que van en plan como han podido juntar el somier de una cama con otro y han formado una especie de carrillo para llevar la chatarra y todo lo que van “coleccionando”. Eso no es nada raro hoy en día… Pero sí fue especial lo que vi unos segundos después. Estos dos “personajes”, salían por una calle, y se detuvieron debido al paso de coches por la perpendicular, a la que querían acceder. Un hombre de unos cuarenta años (quizás más…), con rasgos de padecer síndrome de Down (o algo similar, ya digo que no lo sé a ciencia cierta, pero sabemos cómo son los rasgos físicos de estas personas y al menos parecía…). El caso es que yo seguía acercándome, y de pronto, veo como este hombre se detiene a unos tres o cuatro metros y se queda mirando a los dos que llevaban el carro y, acto seguido, lo veo quitarse a toda prisa las botas que llevaba y, con ellas en la mano y descalzo (con los calcetines únicamente), se acerca a ellos y se las acerca como dándoselas. De pronto sentí cómo se me cogía un nudo en la garganta, e incluso ahora cuando lo recuerdo y visualizo de nuevo aquella situación, siento cómo algo se me coge en el pecho… No sé cómo explicarlo, pero en ese momento me sentí mal conmigo misma, mal con esta humanidad y su maldito egoísmo y su ambición. Porque nadie da nada por nada… Nadie, salvo un niño inocente o alguien con esa misma inocencia… Y lo estaba viendo con mis propios ojos… Volviendo a la realidad, pude ver cómo los dos rumanos rechazaban las botas que aquel hombre, quizás preocupado por la pobreza que reflejaban sus rostros y que, generosa y desinteresadamente sólo pretendía ayudar, aunque eso supusiera una pérdida propia, por llamarlo de alguna forma. Quizás otra cosa no pueda decir de ellos, pero sí es verdad que tuvieron sensatez y le dijeron, al insistir el hombre, “No, quédeselas, señor, son suyas, no puede ir descalzo… Muchas gracias pero quédeselas…” Entonces me sentí algo aliviada y, este hombre, así como molesto por el rechazo, se intento meter las botas como podía, pero no había nada para apoyarse, y añadiendo su torpeza… Medio metidas pero de lado de mala manera, quería irse andando así, y entonces me acerqué y, como no quiso que le ayudara a ponérselas, diciéndole que entonces se apoyase en mi brazo para ayudarse y no caerse, él consiguió ponérselas y siguió su marcha…
El resto del camino me quedé pensando en muchas cosas que se me vinieron a la mente después de aquello y bueno, no es lo mismo contarlo que vivirlo. Puede que sea yo demasiado sensible para estas cosas, pero quizás a veces nos viene bien reflexionar sobre ciertas cosas.
Bueno, quería compartir unos trocitos de mi vida con vosotros y, mejor o peor, ahí está. Siento que a veces nos preocupan tantas pequeñeces en la vida, que dejamos de lado lo verdaderamente importante. Siento que a veces se da mucho y se recibe poco; quizás se habla demasiado y luego se hace lo justo… Pero cuando das, aunque no recibas, te llevas esa satisfacción de haber ayudado; y cuando sientes que las palabras no valen nada, y lo que valen son los hechos, poco a poco vas aprendiendo a discernir la sinceridad de la palabrería…
Yo, como el resto de adultos, de seres humanos normales y corrientes, no soy mejor que nadie, y aunque a veces he sido demasiado generosa con quien no se lo merecía, no me arrepiento de lo que he hecho. Cuando la gente lo pasa mal, te busca. Eso, no es nada, con sus cuatro letras. La gente que de verdad importa es la que está ahí a tu lado le vaya bien o le vaya mal, a la que le importas sinceramente, y no para combatir una soledad momentánea…
Quizás me estoy desviando del tema, puede ser… Pero nunca puedo hablar de algo totalmente definido, siempre surgen ideas y temas que enlazar… Quizás para otro día más. Hasta tenía pensado poner una canción, pero ya esto es larguito así que la dejo para la próxima.
Cuidaos mucho y os deseo que siempre tengáis a alguien que os cuide. Un beso.
>>> “Ando buscando una flor que me diga que ya es primavera. Ando buscando los cuatro segundos que ya no me quedan… Que hay tantas cosas que quiero saber y no encuentro respuestas, que hay imposibles que un día consigues sin darte cuenta. Ando buscando la forma de andar siempre a mi manera… (8)” <<<
La vida puede ser como tú quieres que sea. Como decía un mensaje de correo que recibí hace unos días, sólo el diez por ciento de las cosas que nos ocurren son inevitables, están prefijadas. El noventa por ciento restante podemos controlarlo... Pero, claro está, nadie puede dirigir tu vida al completo, ni siquiera tú mismo, siempre hay cosas que quedan al azar. También es verdad que a veces piensas que es más cómodo que dirijan tu vida; en cierto modo, lo es. Y es que cuando debes coger las riendas y caminar por ti solo, cuando ya tienes que hacerlo sí o sí, entonces vienen los miedos. El miedo a caerte, el miedo a que te hagan daño. Y preferirías soltar las riendas... Digamos que he aprendido a llevar las riendas de mi vida. Y sí, en ocasiones se tiene miedo, en ocasiones caes, te hacen daño... Pero todo eso forma parte de lo que eres. Ahora sé que nunca llegaría a ser una mejor persona si no tuviera miedo, si no me cayera, si no me hicieran daño, pues forma parte de la vida. Como al igual forman parte de la vida la familia y los amigos. Los que siempre están ahí pase lo que pase. Los que cuando caes, y por un segundo cierras los ojos pensando que todo acabó, que quieres rendirte y seguir en el suelo, tienden una mano y te ayudan a levantarte y no dejan que vuelvas a caer. Los que con una simple mirada, un simple "hola" saben que hoy los necesitas ahí, a tu lado. Los que saben cuando necesitas lo más preciado, un simple abrazo...
Os dejo por aquí un pequeño relato que me gusto. Como sabéis, me encantan las pequeñas historietas que siempre tienen un significado, una pequeña moraleja, algo que decir y sobre lo que reflexionar. Espero que os guste:
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. Le preguntó primero al roble. Éste le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el pino, se sentía mal y eso estaba afectando negativamente a su vitalidad. Volviéndose al pino, lo halló caído en el suelo. Le explicó que se sentía débil, afligido porque no podía dar uvas como la vid. Fue entonces a ver a la vid. Ésta se moría porque sentía que no podía florecer como el rosal. Finalmente, vio que el rosal lloraba por no ser tan fuerte y sólida como el roble.
Entonces encontró una planta, un clavel floreciendo y más fresco que nunca. El rey le preguntó: ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín sombrío? La flor contestó: “No lo sé. Quizá sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías claveles. Si hubieras querido un roble, lo habrías plantado. Entonces en aquel momento me dije que intentaría ser clavel de la mejor manera posible, y heme aquí, el más hermoso y bello clavel de tu jardín.”
Y es que somos lo que somos. Vivimos marchitándonos en nuestras propias insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los demás, siempre con “Si yo fuera”, “si yo tuviera”... Siempre conjugando el futuro incierto en vez del presente concreto; empecinados en no querer ver que la felicidad es un estado subjetivo, algo voluntario.
Podemos elegir hoy estar felices con lo que somos, con lo que tenemos; o vivir amargados por lo que no tenemos o no puede ser. Sólo podremos florecer el día que aceptemos que somos lo que somos, que somos únicos y que nadie puede hacer lo que nosotros vinimos a hacer.
Para terminar, os dejo una canción. Últimamente ando muy liada entre unas cosas y otras y he tardado mucho en publicar por aquí, pero bueno, siempre vuelvo, tarde o temprano. Esta canción me gusta mucho, porque dice mucho y de una forma que a mi siempre me ha gustado y que uso mucho, por la metáfora… Espero que os guste, y bueno, si no os gusta tampoco es lo que busco, simplemente la pongo para quien no la conozca la escuche y para enmarcar muchos sentimientos englobados en un “poema con música”. Se llama “Abrazar la vida”, es de Luis Fonsi, ya tiene su tiempo ya, la verdad; os dejo la letra y el vídeo debajo:
Yo no quiero dibujar como Picasso
ni cantar como Sinatra tal vez
solo quiero ser espejo de mis sueños
ser yo mismo, porque siempre estaré
en el momento
jugando a ser el viento
sin ataduras, por la locura
de querer
Abrazar la vida
para hacerla mía
con la piel en blanco, que pide tanto
aprender
Abrazar la vida, de verdad sentirla
y saber perder, cada vez creer
estaré siempre bien
Cuando miro cada noche las estrellas
ya no pienso en lo pequeño que soy
no las nombro, ni las cuento una a una
ni las sigo porque se donde estoy
En el momento,
jugando a ser el viento
sin ataduras, no tengo dudas
de atreverme
Abrazar la vida
para hacerla mía
con la piel en blanco, que pide tanto
aprender
Abrazar la vida, de verdad sentirla
y saber perder, cada vez creer
estaré siempre bien
(En el agua sin poder nadar, o perdido en algún lugar
con ganas de querer llorar, buscando la oportunidad)
Abrazar la vida
para hacerla mía
con la piel en blanco, que pide tanto
aprender
Abrazar la vida, de verdad sentirla
y saber perder, cada vez que el
estaré siempre bien, siempre bien.
Hasta la próxima. Un beso.
>>> “Si se ha apagado la luz que alumbraba tu camino y éste se divide en dos, asómate a tu interior. Uno te llevará donde tendrás poder, si controlas tu mente. El otro sólo irá hacia donde quieras tú, y es el de tu corazón. Y te sostendré la mano, no te dejaré caer; caminarás junto a mí. Donde el corazón te lleve, ese será tu motor; tus piernas serán el amor. Y si en tu camino dudas y la vida te distrae, cierra los ojos, sigue a tu corazón...” <<<
Os dejo por aquí un pequeño relato que me gusto. Como sabéis, me encantan las pequeñas historietas que siempre tienen un significado, una pequeña moraleja, algo que decir y sobre lo que reflexionar. Espero que os guste:
Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo. Le preguntó primero al roble. Éste le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el pino, se sentía mal y eso estaba afectando negativamente a su vitalidad. Volviéndose al pino, lo halló caído en el suelo. Le explicó que se sentía débil, afligido porque no podía dar uvas como la vid. Fue entonces a ver a la vid. Ésta se moría porque sentía que no podía florecer como el rosal. Finalmente, vio que el rosal lloraba por no ser tan fuerte y sólida como el roble.
Entonces encontró una planta, un clavel floreciendo y más fresco que nunca. El rey le preguntó: ¿Cómo es que creces tan saludable en medio de este jardín sombrío? La flor contestó: “No lo sé. Quizá sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías claveles. Si hubieras querido un roble, lo habrías plantado. Entonces en aquel momento me dije que intentaría ser clavel de la mejor manera posible, y heme aquí, el más hermoso y bello clavel de tu jardín.”
Y es que somos lo que somos. Vivimos marchitándonos en nuestras propias insatisfacciones, en nuestras absurdas comparaciones con los demás, siempre con “Si yo fuera”, “si yo tuviera”... Siempre conjugando el futuro incierto en vez del presente concreto; empecinados en no querer ver que la felicidad es un estado subjetivo, algo voluntario.
Podemos elegir hoy estar felices con lo que somos, con lo que tenemos; o vivir amargados por lo que no tenemos o no puede ser. Sólo podremos florecer el día que aceptemos que somos lo que somos, que somos únicos y que nadie puede hacer lo que nosotros vinimos a hacer.
Para terminar, os dejo una canción. Últimamente ando muy liada entre unas cosas y otras y he tardado mucho en publicar por aquí, pero bueno, siempre vuelvo, tarde o temprano. Esta canción me gusta mucho, porque dice mucho y de una forma que a mi siempre me ha gustado y que uso mucho, por la metáfora… Espero que os guste, y bueno, si no os gusta tampoco es lo que busco, simplemente la pongo para quien no la conozca la escuche y para enmarcar muchos sentimientos englobados en un “poema con música”. Se llama “Abrazar la vida”, es de Luis Fonsi, ya tiene su tiempo ya, la verdad; os dejo la letra y el vídeo debajo:
Yo no quiero dibujar como Picasso
ni cantar como Sinatra tal vez
solo quiero ser espejo de mis sueños
ser yo mismo, porque siempre estaré
en el momento
jugando a ser el viento
sin ataduras, por la locura
de querer
Abrazar la vida
para hacerla mía
con la piel en blanco, que pide tanto
aprender
Abrazar la vida, de verdad sentirla
y saber perder, cada vez creer
estaré siempre bien
Cuando miro cada noche las estrellas
ya no pienso en lo pequeño que soy
no las nombro, ni las cuento una a una
ni las sigo porque se donde estoy
En el momento,
jugando a ser el viento
sin ataduras, no tengo dudas
de atreverme
Abrazar la vida
para hacerla mía
con la piel en blanco, que pide tanto
aprender
Abrazar la vida, de verdad sentirla
y saber perder, cada vez creer
estaré siempre bien
(En el agua sin poder nadar, o perdido en algún lugar
con ganas de querer llorar, buscando la oportunidad)
Abrazar la vida
para hacerla mía
con la piel en blanco, que pide tanto
aprender
Abrazar la vida, de verdad sentirla
y saber perder, cada vez que el
estaré siempre bien, siempre bien.
Hasta la próxima. Un beso.
>>> “Si se ha apagado la luz que alumbraba tu camino y éste se divide en dos, asómate a tu interior. Uno te llevará donde tendrás poder, si controlas tu mente. El otro sólo irá hacia donde quieras tú, y es el de tu corazón. Y te sostendré la mano, no te dejaré caer; caminarás junto a mí. Donde el corazón te lleve, ese será tu motor; tus piernas serán el amor. Y si en tu camino dudas y la vida te distrae, cierra los ojos, sigue a tu corazón...” <<<






















