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Se podría decir que el problema de tener un blog y de escribir a menudo, dejando una pequeña reseña de mis inquietudes diarias, es que, en días como hoy, aunque parezca que ya estás hecha a ello, y que llega a ser más fácil, de nuevo queda la mente bloqueada… Y hoy que cumplo los 21, si me explico con claridad, a lo mejor con suerte os puedo hacer llegar algún resquicio de las ideas que se me vienen a esta edad, con algún tipo de coherencia y conexión…
Hace exactamente un año, escribía por aquí esto: “Quizás la vida me tenga preparadas muchos más cambios a la vuelta de la esquina, más caminos que atravesar, y distintas pruebas que superar, pero yo ahora no quiero preocuparme por el futuro. El pasado, pasado está y ya no puede cambiarse, y el futuro, nadie sabe qué nos deparará; sin embargo, el presente es nuestro, es mío, y eso es lo que me importa.” Y esos cambios llegaron, esos caminos se abrieron delante de mis ojos, me adentré en ellos y salí vencedora, viví experiencias que me pusieron a prueba… Y aquí estoy, dándole gracias a la vida por darme la oportunidad de haber podido vivir, ver, conocer y sentir todo eso que ha hecho de este año uno muy especial en muchos sentidos. Gracias a los que lo habéis hecho posible.
A los diecinueve, decía algo así como que “la vida me ha hecho pasar malos ratos, pero lo importante es que también han sido muchos buenos, buenísimos; y esos son, sólo esos, los que hoy quiero almacenar en mi corazón, para que este músculo tan potente que albergo en mi pecho sonría acorde conmigo. Porque la felicidad se basa en las cosas más simples de la vida…”. Y ahí sigo, desafiando a la vida y sus entresijos, y sumando esos momentos felices que hacen sonreír a mi corazón.
Pero sí caigo en la cuenta de que el tiempo sí que pasa, y que los años no vuelven más, algo que tiene sus puntos negativos, pero también sus positivos. Desde que entras en la etapa esa tonta del pavo, y después en la pubertad, los chavales y chavalas tienen la ilusión de que le echen más años, para fardar de experiencia, de juventud (no niñez), de fuerza, de agilidad, o qué sé yo… A mí nunca me han echado más años de los que he tenido (es más, hace unos días me echaron dieciocho, por ejemplo…). Y ahora, estás ahí que no sabes si es mejor que te echen menos, o que te echen más… Creo que yo nunca he sentido realmente la necesidad de volver atrás... Por ahora, me quedo como estoy… No me veo ahora con catorce años (no, ¡por Dios!), ni con dieciséis… ni dieciocho... Sí, es verdad que esos años de despreocupación, de travesuras, de supuestas muchas amistades… todas esas cosas, ahora ya no están. Ahora se tienen menos amigos y además muy diferentes, la vida está llena de preocupaciones y metas que cubrir, y tenemos la necesidad de buscar a esa persona especial con la compartir los momentos, llorar las penas y celebrar los logros… Pero lo prefiero… y mucho…
Y es que a veces es verdad que tendemos a mirar al reloj esperando que las agujas den vueltas más lentamente o más rápidamente, que vuelvan atrás incluso, o que se salten su avance uniforme... El tiempo no existe, las agujas son objetos que se mueven, igual que el Sol o la luna; la vida es movimiento, son experiencias y situaciones, no son horas, segundos o años... Las arrugas son reales, pero no aparecen con el paso del tiempo, aparecen con el paso de experiencias, de vivencias... Puedes tener arrugas ya y tener veinte años, o no tenerlas y tener sesenta... Mañana o pasado, o el año que viene no existen, existe el ahora, el momento, el futuro es solo un sueño, una ilusión para que podamos organizar mejor nuestra vida... Es necesario para no perder la cordura... Hay que saber mirar al "futuro" con ojos llenos de ganas e ilusión, pero también hay que saber mirar a lo que uno vive en el día a día, porque es lo real, lo tangible... Hay que ser feliz en el día a día, hay que saber ver la vida por lo que es... vivencias, experiencias, sabiduría, sentimientos, amor, paz, risas... Hay que saber soñar, y mirar adelante para saber donde pisar... pero hay que pisar donde uno quiere pisar y cuando uno quiere pisar... tenemos que disfrutar al máximo lo que nos queda aquí, porque puede ser ahora, o mañana, o dentro de un segundo en el que el control escape a nuestra manos…
Vive el momento, como lo quieras vivir, siempre soñando, pero viviendo aquí, y no en el futuro... porque el futuro no existe... el futuro se construye en cada instante y por eso nunca, nadie podrá saber cuál será su futuro... porque no existe, el futuro es el presente... Son nuestras decisiones de ahora las que forjan nuestro mañana.
Personalmente, me gusta mucho cumplir 21 años y plantearme nuevos retos en la vida y descubrir toda la vida en general que el mundo y lo que contiene puede ofrecerme. Y se me ha ocurrido, escribiros doce razones, una por mes, por las que pienso que está bien lo de cumplir 21 años… Ahí voy:
1. Porque, como he dicho, no me veo ni con catorce, ni con dieciséis, ni con dieciocho… y el veinte ya lo llevo usando un año y está muy visto…
2. Porque era un día veintiuno cuando te conocí… y eso cambió mi vida…
3. Porque los veintiuno es alcanzar la mayoría de edad mundial.
4. Porque, como consecuencia de la anterior, en Dublín no seríamos menores de edad.
5. Porque ya no eres ni un niñato/a, ni estás rozando los treinta, con lo que eso supone…
6. Porque así soy “más gaaande”…
7. Porque 2+1=3… y soy feliz...
8. Porque 21 = 3 x 7, y los dos números tienen algo especial…
9. Porque el día veintiuno de marzo es el equinoccio de primavera, y llega el buen tiempo...
10. Porque veintiuno es el siglo en el que se está desarrollando mi vida.
11. Porque en el Blackjack, conseguir esa puntuación significa ganar.
12. Porque es la cantidad de siglos para el calendario gregoriano, así que eso debe traer buena suerte.
Eso sí, el mayor motivo por el que me gusta cumplir veintiuno es porque puedo presumir de poder compartirlo con esas personas que quiero y me quieren, y que hacen que cada pequeño detalle, que cada momento, sea especial. Gracias por tantas cosas que significan tanto… Os quiero.
>>>”Con esas palabras dulces y esas ganas de vivir, lo amargo se vuelve dulce y el corazón comienza a latir al son de una musiquilla que nace gracias al amor que he encontrado en ti…” <<<
Hace exactamente un año, escribía por aquí esto: “Quizás la vida me tenga preparadas muchos más cambios a la vuelta de la esquina, más caminos que atravesar, y distintas pruebas que superar, pero yo ahora no quiero preocuparme por el futuro. El pasado, pasado está y ya no puede cambiarse, y el futuro, nadie sabe qué nos deparará; sin embargo, el presente es nuestro, es mío, y eso es lo que me importa.” Y esos cambios llegaron, esos caminos se abrieron delante de mis ojos, me adentré en ellos y salí vencedora, viví experiencias que me pusieron a prueba… Y aquí estoy, dándole gracias a la vida por darme la oportunidad de haber podido vivir, ver, conocer y sentir todo eso que ha hecho de este año uno muy especial en muchos sentidos. Gracias a los que lo habéis hecho posible.
A los diecinueve, decía algo así como que “la vida me ha hecho pasar malos ratos, pero lo importante es que también han sido muchos buenos, buenísimos; y esos son, sólo esos, los que hoy quiero almacenar en mi corazón, para que este músculo tan potente que albergo en mi pecho sonría acorde conmigo. Porque la felicidad se basa en las cosas más simples de la vida…”. Y ahí sigo, desafiando a la vida y sus entresijos, y sumando esos momentos felices que hacen sonreír a mi corazón.
Pero sí caigo en la cuenta de que el tiempo sí que pasa, y que los años no vuelven más, algo que tiene sus puntos negativos, pero también sus positivos. Desde que entras en la etapa esa tonta del pavo, y después en la pubertad, los chavales y chavalas tienen la ilusión de que le echen más años, para fardar de experiencia, de juventud (no niñez), de fuerza, de agilidad, o qué sé yo… A mí nunca me han echado más años de los que he tenido (es más, hace unos días me echaron dieciocho, por ejemplo…). Y ahora, estás ahí que no sabes si es mejor que te echen menos, o que te echen más… Creo que yo nunca he sentido realmente la necesidad de volver atrás... Por ahora, me quedo como estoy… No me veo ahora con catorce años (no, ¡por Dios!), ni con dieciséis… ni dieciocho... Sí, es verdad que esos años de despreocupación, de travesuras, de supuestas muchas amistades… todas esas cosas, ahora ya no están. Ahora se tienen menos amigos y además muy diferentes, la vida está llena de preocupaciones y metas que cubrir, y tenemos la necesidad de buscar a esa persona especial con la compartir los momentos, llorar las penas y celebrar los logros… Pero lo prefiero… y mucho…
Y es que a veces es verdad que tendemos a mirar al reloj esperando que las agujas den vueltas más lentamente o más rápidamente, que vuelvan atrás incluso, o que se salten su avance uniforme... El tiempo no existe, las agujas son objetos que se mueven, igual que el Sol o la luna; la vida es movimiento, son experiencias y situaciones, no son horas, segundos o años... Las arrugas son reales, pero no aparecen con el paso del tiempo, aparecen con el paso de experiencias, de vivencias... Puedes tener arrugas ya y tener veinte años, o no tenerlas y tener sesenta... Mañana o pasado, o el año que viene no existen, existe el ahora, el momento, el futuro es solo un sueño, una ilusión para que podamos organizar mejor nuestra vida... Es necesario para no perder la cordura... Hay que saber mirar al "futuro" con ojos llenos de ganas e ilusión, pero también hay que saber mirar a lo que uno vive en el día a día, porque es lo real, lo tangible... Hay que ser feliz en el día a día, hay que saber ver la vida por lo que es... vivencias, experiencias, sabiduría, sentimientos, amor, paz, risas... Hay que saber soñar, y mirar adelante para saber donde pisar... pero hay que pisar donde uno quiere pisar y cuando uno quiere pisar... tenemos que disfrutar al máximo lo que nos queda aquí, porque puede ser ahora, o mañana, o dentro de un segundo en el que el control escape a nuestra manos…
Vive el momento, como lo quieras vivir, siempre soñando, pero viviendo aquí, y no en el futuro... porque el futuro no existe... el futuro se construye en cada instante y por eso nunca, nadie podrá saber cuál será su futuro... porque no existe, el futuro es el presente... Son nuestras decisiones de ahora las que forjan nuestro mañana.
Personalmente, me gusta mucho cumplir 21 años y plantearme nuevos retos en la vida y descubrir toda la vida en general que el mundo y lo que contiene puede ofrecerme. Y se me ha ocurrido, escribiros doce razones, una por mes, por las que pienso que está bien lo de cumplir 21 años… Ahí voy:
1. Porque, como he dicho, no me veo ni con catorce, ni con dieciséis, ni con dieciocho… y el veinte ya lo llevo usando un año y está muy visto…
2. Porque era un día veintiuno cuando te conocí… y eso cambió mi vida…
3. Porque los veintiuno es alcanzar la mayoría de edad mundial.
4. Porque, como consecuencia de la anterior, en Dublín no seríamos menores de edad.
5. Porque ya no eres ni un niñato/a, ni estás rozando los treinta, con lo que eso supone…
6. Porque así soy “más gaaande”…
7. Porque 2+1=3… y soy feliz...
8. Porque 21 = 3 x 7, y los dos números tienen algo especial…
9. Porque el día veintiuno de marzo es el equinoccio de primavera, y llega el buen tiempo...
10. Porque veintiuno es el siglo en el que se está desarrollando mi vida.
11. Porque en el Blackjack, conseguir esa puntuación significa ganar.
12. Porque es la cantidad de siglos para el calendario gregoriano, así que eso debe traer buena suerte.
Eso sí, el mayor motivo por el que me gusta cumplir veintiuno es porque puedo presumir de poder compartirlo con esas personas que quiero y me quieren, y que hacen que cada pequeño detalle, que cada momento, sea especial. Gracias por tantas cosas que significan tanto… Os quiero.
>>>”Con esas palabras dulces y esas ganas de vivir, lo amargo se vuelve dulce y el corazón comienza a latir al son de una musiquilla que nace gracias al amor que he encontrado en ti…” <<<

















Comments
En 2º, opino como tú, en que los años pasan, el tiempo corre, y que puedes mirar hacia atrás con añoranza, recordando el tiempo que ha pasado, vivencias y experiencias que fueron, y permanecer en la nostalgia, deseando inutilmente a que vuelvan a ocurrir, o puedes mirar hacia adelante, pero con los pies en el ahora, tratando de sacar el máximo provecho a todo e intentar ser feliz en todo lo posible. Yo opto, como tú, por esto último.
El 21 es un gran día, pues ahí, en cierta manera, todo empezó :D. El 7 creo que sé por qué es especial, pero el 3 ya no lo veo xDDDD
Para terminar, decir que tras una año regular en 2008, este 2009 ha sido un año muy importante también para mí, en muchos sentidos, pero sin duda, lo más importante ha sido cuando te conocí ese día 21, ya que a raíz de eso, todo ha cambiado, y ha sido para mejor, y para dar algo más de sentido a este misterio que es la vida.
Me alegro haber sido testigo de tu cumple y de poder compartirlo contigo loca!
! Besote guapetona ;)
Tú di que sí, me alegro que pensemos igual jeje
El 3 es especial en este momento porque son los meses que llevo compartiendo contigo muchas cosas, muchas ilusiones ^^
Encontrarle el sentido a esto que es la vida, es complicado... pero como tú dices, algo más sí que le encuentro... Te quiero, mi vida ^^
Gracias por estar ahí y por ser como eres. ! beso, bombón =)
Me alegro de que te sientas feliz por tener los 21, muy buenas razones las tuyas, sí señorita. Me alegra verte tan feliz y que hasta ahora, hayas ido consiguiendo todo lo que deseabas.
También estoy muy de acuerdo contigo en qu lo que importa es vivir el presente, que sin él no existiría lo que llamamos futuro y que haces muy bien en seguir adelante sin anclarte al pasado. Soy yo quien muchas veces no lo hace, pero de todas formas, aquí estoy jeje.
Besos
Gracias, mi niña ^^ Sabes que parte de esas cosas que tengo te lo debo a ti. Un besazo, guapa. TKM.